Santos suma apoyos mundiales por la paz y reconciliación en Colombia

Los diálogos de paz en La Habana recibieron en la última semana importantes apoyos a nivel internacional, especialmente el de Estados Unidos, que potenciarán las discusiones entre las partes en temas tan complejos como justicia transicional y la dejación de armas.

La designación de Bernard Aronson, como enviado especial de Estados Unidos para los diálogos de paz en Colombia, constituyó el principal espaldarazo que recibe la Mesa de Diálogos en La Habana, entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las rebeldes FARC, después de dos años de práctica.

Dos semanas después de su designación como delegado de la Casa Blanca, Aronson sostuvo un encuentro privado con el presidente Santos y luego viajó a Cuba para reunirse con los negociadores del gobierno y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).


La posición de Washington de respaldo a las negociaciones de paz, se dieron en el mismo momento que el expresidente Alvaro Uribe Vélez, realizaba una gira por Estados Unidos, para sustentar sus tesis de rechazo a las pláticas con las FARC.

El proceso de paz entre el gobierno de Santos, tiene un apoyo más acelerado y contundente de la comunidad internacional, que en el interior de Colombia, en donde las fuerzas de extrema derecha se unifican alrededor del exmandatario Uribe Vélez, y ahora, senador por el movimiento Centro Democrático, para promover acciones anti diálogos.

A la visita del delegado de Washington llegaron la semana pasada el exsecretario de las Naciones Unidas, Kofi Anann, y el expresidente de Costa Rica y premio Nobel de Paz, Oscar Arias, quienes se reunieron con Santos y con diversos sectores políticos y de la sociedad civil colombiana.

Cuando la extrema derecha organizaba una segunda gira internacional por Europa, Santos se adelanta y hace una visita de Estado a España, para ampliar el apoyo de un gobierno conservador como es el de Mariano Rajoy. Y lo logro.

Santos aprovechó la visita de tres días -que finaliza hoy- para explicar el proceso con las FARC ante los inversionistas europeos, y garantizar las reglas de juego para los capitales que lleguen a la Colombia en post-conflicto.

Naciones Unidas, la OEA, la Unión Europea, el Parlamento Europeo, la Alianza del Pacífico, Unasur, todas las últimas cumbres presidenciales, foros mundiales económicos, han cerrado fila a favor de la paz en Colombia.

Pero a nivel interno las fuerzas que apoyan los diálogos con la insurgencia, ya empiezan a programar movilizaciones a nivel nacional como la que lidera el exalcalde de Bogotá, el profesor Antanas Mockus, para el 8 de marzo que se denomina Marcha por la Vida.

La alcaldía de Bogotá, que encabeza Gustavo Petro, un exmilitante del desmovilizado grupo rebelde M19, prepara otra movilización para el 9 de abril para respaldar los diálogos de La Habana, que ya están entrando a la fase de irreversibilidad.

El gobierno de centro-derecha de Santos, con el amplio espectro de la izquierda colombiana, coinciden en la necesidad de crear conciencia nacional que llegó el momento de la paz en Colombia, después de más de 50 años de guerra que ha desangrado a este país de 48 millones de habitantes.

Estas movilizaciones serán claves para el momento de la firma del acuerdo en La Habana, y garantizar su refrendación y respaldo mayoritario a la justicia transicional que debe surgir del pacto entre los actores de la guerra.

La paz es un derecho constitucional de los colombianos y la justicia, como lo dijo el secretario de las Naciones Unidas, debe ser socia del proceso y la reconciliación.

Santos en el escenario internacional ya le ganó la partida a la extrema derecha encabezada por el senador Uribe Vélez, y ahora empieza la puja en el contexto nacional, en un año electoral en donde se definirá en octubre próximo el poder local: gobernadores, alcaldes y concejales.

Las elecciones de octubre, serán el referente político de apoyo o rechazo a las negociaciones de paz, que para esa época, ya deben avanzar hacia un cese bilateral del fuego y de hostilidades.

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